El cocherito leré y la gran reforma de la Administración


20130309-105257.jpg

Antonio Ansón. Licencia CC

@Antonio_Anson

Los dueños de la mansión están reunidos en los nobles salones. La cosa está movidita. No hay día que el administrador no informe de nuevos asuntos que atender. Y con urgencia. Se reciben llamadas de advertencia. No hay duda. El viaje ha de hacerse. La idea se abre paso con dificultad en sus cerebros. Es un viaje importante, desde luego. Están convencidos, al fin.

Llaman al administrador y preguntan qué hay disponible en los garajes. Con la desgana propia del que lo ha contado ya muchas veces, éste les habla de los vehículos disponibles y sus diferentes finalidades. Pero el voluble público está concentrado en mirar por la ventana. Termina su exposición y todo queda en silencio.

Pasados algunos instantes de desconcierto, tras carraspear, el situado enfrente del administrador concluye que “alguno valdrá”. Los demás, asienten. “Quizá lo que tenemos es un poco antiguo para el viaje”. Es un viaje importante.  Permanecen en el salón, pero la inquietud por la proximidad y la urgencia del viaje no deja paz en la sobremesa palaciega. Aburridos, llaman al conductor D. Habitual y le preguntan si con lo que tenemos en el garaje se puede hacer el viaje. Sorprendido, no logra explicarse bien: “Hombre, otras veces en peores condiciones hemos viajado. Y los señores no querran gastar mucho dinero. Yo creo que con unos apaños…”

“Nada, nada, que el administrador se reuna con el chofer y vean qué se puede hacer con lo que hay.”

El administrador y el chofer buscan asesoramiento… Y van consultando.

Del motor, “ni hablar”.

La transmisión no es muy buena, “pero si no se ha roto hasta ahora…”

Frenos en mal estado “¡En mal estado!, pero si con buena voluntad y conduciendo con cuidado se consigue lo mismo”. Y…,”el mejor freno es la prudencia del conductor.”

Al final, proponen cambiar la pintura, como la última vez. La propuesta encuentra eco en los elevados salones.

Ya solo queda decidir quién viajará y a dónde. Pero, ¡ay!, captar ahora la atención del grupo de arriba es poco menos que imposible. Andan enzarzados por unas futesas contables.

Solución, manita de pintura, una vuelta a la finca y… al garaje.

Total, ese cacharro tampoco iba a llegar muy lejos…

Anuncios

Un pensamiento en “El cocherito leré y la gran reforma de la Administración

  1. Pingback: Profesionalidad, Administración y Agencia Tributaria | trabajandomásporunpocomenos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s