Internet y la libertad de expresión


 

  Gema T. Pérez Ramón

¿Hasta qué punto la revolución tecnológica y el uso masivo de Internet acarrean problemas jurídicos nuevos?

Internet es un medio esencialmente libre y fundamentalmente muy barato: los guardianes de tipo económico quedan inhabilitados, no tienen tanto campo de maniobra como en otros sectores en los que la economía de mercado marca y manda.

Internet no es ajeno a la condición humana, Internet es casi humano y por eso las relaciones de poder se pueden reproducir al igual que en el mundo real. También en Internet hay buenos, malos y regulares, delincuentes y víctimas, amantes y amados, etc.

Internet puede incidir en el modo de actuar de la política, ha quedado en evidencia tras las elecciones al Parlamento europeo . Ya lo sabíamos: la democracia directa queda disponible a un solo click.

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A partir de estas premisas se pueden sintetizar que problemas o aspectos se plantean como problemas jurídicos nuevos:

  1. La comunicación a través de Internet se difumina enormemente. Hay una línea muy sutil que linda entre el periodismo, entendido como actividad profesional , y el activismo político. Es requisito de la libertad de información el que se trate de “información veraz”, obtenida con diligencia, con comprobación de fuentes, etc. Pero ¿es exigible el requisito de veracidad en los blogs?¿existe el derecho de rectificación en lo aparecido en los blogs?¿es invocable en los blogs el secreto profesional?
  2. Se produce una convergencia en los medios: la existencia de Internet facilita nuevas formas de comunicación y transformación de los medios tradicionales de comunicación. ¿Qué ocurre cuando la radio, la televisión o la prensa se difunden a través de Internet?¿deben regir normas específicas o sirve la misma legislación aplicable con independencia del instrumento de comunicación utilizado?
  3. La ponderación entre la vida privada y el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen y el derecho a la libertad de expresión ¿es aplicable también para Internet? Estaremos analizando bases antropológicas del derecho al honor, que varían de una sociedad a otra, de una época a otra, de un grupo social a otro, pero Internet no entiende de esas clasificaciones. Si se difunden datos que no son contrarios a la legislación de protección de datos (que varía en cada estado-nación-unión) ¿en nombre de qué estamos legitimados para imponer al transportista (el buscador) la obligación de no difusión?

El único argumento que podemos utilizar para considerar que Internet es un problema jurídico nuevo es la velocidad y la amplitud de las  personas a las que las opiniones y noticias pueden llegar: el efecto multiplicador, que es la verdadera gracia de Internet.

Pero esto no justifica por sí solo que el problema jurídico de fondo sea nuevo.

No estamos ante una nueva era en materia de libertad de expresión.

Tengo la sensación personal de que se quiere invocar a la revolución tecnológica para poner límites al derecho a la libertad de expresión,  no pongamos más diques que bastante ha costado llegar hasta aquí.

Estas notas y algunas más que seguiré transcribiendo las tomé en las “Jornadas sobre Internet, política y libertad de expresión” organizadas por la Fundación Manuel Giménez Abad de Estudios Parlamentarios y del Estado Autonómico. Y en concreto al Magistrado del Tribunal Supremo, Luis Díez-Picazo, quien utilizó, con su saber hacer, expresiones más jurídicamente determinadas que las que aquí transcribo .

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2 pensamientos en “Internet y la libertad de expresión

  1. Ignacio Durán

    Muy interesante comentario, Gema. Como todos los tuyos
    Relacionado directamente con su contenido está el tema de la identidad digital.
    No creo en la libertad ejercida desde el anonimato. Nadie es realmente libre (y por tanto responsable de sus actos) si no puede identificarse personalmente con sus opiniones y sus acciones. Y en este ámbito, la misma falta de libertad tiene el que oculta su identidad en internet por miedo a las represalias que pueden derivarse de sus opiniones, que el que no puede conocer a quien le ataca por este mismo medio, amparado en el anonimato digital.

    Por el mismo motivo, nadie esta realmente protegido jurídicamente si no tiene posibilidad de conocer, uno a uno, a todas las personas que se refieren a él de una u otra forma por internet.
    Entiendo que esta idea puede asustar, puesto que inmediatamente podríamos crear listas de personas asociadas a sus respectivas opiniones, pero a mi juicio este es el único entorno real de libertad absoluta al que deberíamos aspirar. Entorno por cierto que ya permite la tecnología actual y al que tendríamos que tener acceso todos los ciudadanos, y no sólo los servicios de información de los países.
    Un abrazo.

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    1. Gema T Pérez Ramón Autor de la entrada

      Gracias Ignacio.
      Totalmente de acuerdo contigo.
      El anónimato pocas veces es bueno en un Estado libre y, por supuesto, no debería tener eficacia jurídica en ningún caso.
      Pero ¿quién está legitimado para ejercer el control?¿Debe ser un control público o inter pares y por tanto sometido a derecho privado?
      Y desde luego que los medios tecnológicos están disponibles.
      Creo que para los usuarios de Internet el término privacidad es muy laxo. Y no lo digo en sentido peyorativo, todo concepto jurídico evoluciona igual que evoluciona la propia sociedad.
      Sigo con interés tu blog: http://www.catastreros.blogspot.com
      Un abrazo.

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