Administración 2.0: Escuchar, escuchar, escuchar


//Gerardo Bustos//

En España los políticos y la Administración han hecho un monumento al avestruz. A menudo se piensa que lo que no se conoce no sucede. La realidad es que lo que no se conoce, además de suceder, sorprende. Por contra, lo que se conoce se afronta y se le da respuesta. Por eso no pueden verse las redes sociales como un calvario, sino como la línea directa con el ciudadano, que  permite comunicar, interactuar y escuchar; sobre todo ESCUCHAR.

El 9 de septiembre Noruega celebró elecciones. Tal como vaticinaban las encuestas, el Partido Laborista noruego, que ha ganado todas las elecciones legislativas desde 1927, ahora las ha perdido. Pero este verano la campaña electoral noruega nos dejó alguna lección que otra.

Jefe de gobierno taxista

Así fue como nos sorprendimos a mitad de agosto con la noticia de que el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, se había puesto durante unas horas al volante de un taxi. Estos chicos del norte son así. Es evidente que detrás de esta actuación había un poco de imaginación, una búsqueda de llamar la atención con algo diferente y el objetivo de tener un vídeo curioso. Una pieza de una campaña, que realmente logró su objetivo de repercusión, puesto que el vídeo se ha movido muy bien por las redes más allá de las fronteras noruegas. Hasta ahí, todo casi normal.

Nada de oídos sordos

Para mí lo realmente sorprendente de la noticia son las razones que ha esgrimido el jefe del gobierno noruego para dejarse grabar haciendo de taxista: “Es importante para mí oír qué opina la gente en realidad. Y si hay un lugar donde la gente realmente dice lo que piensa por encima de todo es en un taxi”.  Es decir, el político y la sociedad noruega valoran el verbo ESCUCHAR.

Esto aquí nos viene grande. Somos demasiado proclives en España a matar al mensajero, en lugar de alegrarnos por el mensaje que nos traslada.

Bombardear información

Aquí el político y, de paso, la Administración que dirige, sólo ven al ciudadano como receptor de información. Por eso todo el empeño es usar cualquier medio para bombardear con información, mensajes y consignas. Seguimos en la onda de dar mítines en las campañas electorales y de usar las redes sociales para colgar notas de prensa.

Lo que realmente obsesiona a nuestros políticos son las encuestas para conocer la intención de voto. Importa el voto, pero no les interesa mucho conocer lo que piensan, desean o les inquieta a los ciudadanos.

Es el ciudadano quien nos informa, y no al revés

No nos acabamos de enterar, o no queremos aceptar, que todo es diferente. Ya no hay que informar al ciudadano, sino que hay que poner los medios para que el ciudadano pueda acceder a la información. Ya no hay que informar y adoctrinar al ciudadano, sino obtener la información de lo que piensa y espera. Ya no hay que decirle al ciudadano lo que debe pensar, sino enterarse de lo que piensa. Volvemos al verbo mágico: ESCUCHAR.

Políticos y Administración en general ven las redes sociales poco menos que como una maldición divina, porque colocan a los ciudadanos demasiado cerca y con capacidad de decirle en cada momento lo que les gusta y lo que les disgusta. Craso error: las redes sociales son la bendición que nos permite conocer lo que piensan los ciudadanos, interactuar con ellos, comunicar. Todo ello, si sabemos escuchar.

El espejo de Blancanieves

Las redes las vemos con el mismo enfado que la malvada madrastra de Blancanieves miraba al espejo mágico: no nos gusta que nos cuente la verdad. Eso explica que el uso más extendido de las redes sociales sea considerarlas un mural mudo y ciego, donde la mayor parte de las Administraciones Públicas cuelgan sus notas de prensa, avisos, informaciones varias, instrucciones diversas. Como mucho  y, tímidamente, a veces tendremos datos que se asoman con gran temor a la ventana de la transparencia.

Le hemos hecho un monumento al avestruz, pero realmente información sobre los ciudadanos hay toda la que queramos y más. Y de primera mano, porque la dan los propios ciudadanos. Hasta hace poco, al ciudadano había que interpretarlo, para saber que lo que deseaba. Interpretando esos deseos, los partidos ofrecen unos programas electorales más pensados en ganar votos que en proyectos para llevar realmente a cabo. Y entre medias, las encuestas orientan sobre el mayor o menor acierto, a juicio de los ciudadanos. Pero ya no es así, ahora es todo más fácil y la información mucho más valiosa.

El ciudadano sí es transparente

Las redes ofrecen la oportunidad de escuchar. Y de qué manera, porque tenemos un ciudadano transparente, totalmente transparente, que se incorpora progresivamente a las TIC en general y a las redes sociales con marcado entusiasmo.  Según el estudio “La sociedad en red 2012” del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI), hay 2.500 millones de usuarios de internet en el mundo. En España únicamente el 27% de los ciudadanos no ha usado nunca internet. Es decir, más del 70% de los españoles son internautas.

Si esos datos los completamos con los que arroja la Fundación Telefónica en su estudio “La sociedad de la información en España 2012”, nos encontramos con que el grado de penetración de las redes sociales entre los internautas es del 63,7%, con cierto predominio de mujeres sobre hombres. Y un último dato: el 65% de esos participantes en redes sociales publica al menos una vez al mes.

El secreto gustillo de la ignorancia

¿Nos hemos parado a pensar la gran oportunidad que supone esa inmensa voz social? Nos hemos pasado siglos queriendo conocer la opinión pública, y haciendo malabarismos para determinar su grado de fiabilidad real. Sin embargo, ahora que tenemos la opinión pública más amplia que hubo nunca, nos tapamos las orejas con bolas de cera. Preferimos dormitar en el secreto gustillo de la ignorancia.

Escuchar es observar y las redes sociales nos están hablando a gritos. Si no somos capaces de usar las redes sociales para escuchar, el ciudadano las empleará para protestar.

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6 pensamientos en “Administración 2.0: Escuchar, escuchar, escuchar

    1. Gerardo Bustos Autor de la entrada

      Gracias por el comentario, María José. Confiemos en que éste sea uno de los muchos usos sociales que están cambiando de la mano de las nuevas tecnologías.

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