Archivos Mensuales: diciembre 2013

La reforma de la Administración Local a debate


trabajandomasporunpocomenos

Traigo aquí a este post unos rápidos apuntes sobre este interesante foro de debate organizado por ESADE el pasado jueves 19 de junio sobre los principales objetivos y medidas de la reforma de la Administración Local. Dichas medidas forman parte del  informe CORA  que se presentó el pasado viernes por el Gobierno.

La intervención de Manuel Arenilla Saez. Director del INAP. Doctor en Ciencias Políticas y de la Administración, pertenece al Cuerpo de Administradores Civiles del Estado

Facilitando una serie de datos que han permitido realizar un diagnóstico como punto de partida, destacó las enormes limitaciones existentes por la gran heterogeneidad en nuestros municipios. Resaltó  como una de sus carcaterísticas más relevantes el “inframunicipalismo” y la “debilidad finaciera”. Destacó la gran “fragmentación” y “segmentación” presente en los 15.370 entes locales que existen entre ayuntamientos, diputaciones, etc..

También señaló, con relación a los municipios de tamaño pequeño, la inexistencia de su sometimiento…

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5 reglas para hacer una buena presentación


On the Air

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Fuencisla Gaitero

 ¿A cuántas  reuniones, cursos o conferencias  has asistido y escuchado una larga letanía a la que se acompaña una monótona presentación de PowerPoint detrás?  ¿Cuántas presentaciones te han dejado sólo ideas superficiales y poco claras sobre el objeto de las mismas?

En el día a día del entorno laboral, las presentaciones son muy habituales en reuniones de equipo, cursos presenciales,  mesas redondas de debate, foros de encuentro y de intercambio de experiencias o en muchos otros espacios sean del ámbito público o privado.

Muy extendidas también en el entorno universitario, no ya sólo por el profesorado sino también entre los alumnos para la presentación de trabajos y proyectos en las titulaciones de grado, doble grado y máster. Las nuevas generaciones del Plan Bolonia deben enfrentarse a la presentación de resultados ante el resto de sus compañeros. Y no digamos en los colegios. En la educación Primaria y Secundaria, hoy en día sí se  trabaja para que los niños y jóvenes adquieran esta habilidad en un futuro.

Sin embargo, para gran parte de las generaciones que estamos ahora en el ámbito laboral estas habilidades no formaron parte de nuestros programas de enseñanza. En muchos sistemas de selección de personal, tampoco se ha evaluado nuestra capacidad de comunicación lo suficiente sino, con carácter general,  los conocimientos puramente teóricos de tipo técnico, jurídico, tecnológico, etc y de experiencia. Se ha descuidado  la enseñanza de las habilidades necesarias para trabajar en equipos de trabajo o trasladar mensajes de una forma efectiva y eficaz.

Algunos errores habituales en el uso de las presentaciones

Si nos enfocamos ahora a la práctica de presentaciones con PowerPoint, podemos afirmar que aunque algunos ponentes dominan la técnica de las presentaciones, otros emplean las diapositivas como si fuese un cuaderno de notas en el que recogen como si de apuntes se tratase los contenidos de su ponencia.

A veces la audiencia se enfrenta a diapositivas llenas de texto y que por su tamaño es imposible leer o a otras que recogen sólo siglas y resultan un jeroglífico. O que incluyen esquemas y flujogramas que al no ser explicados adecuadamente pueden convertirse en una pesadilla.

En ocasiones no está claro lo que nos intentan decir o enseñar, ni tampoco al final somos capaces de priorizar los contenidos más relevantes. En definitiva, se repiten una serie de errores y en resumidas cuentas hay una falta de “foco” en el contenido relevante  porque se desconoce la técnica de las presentaciones eficaces.

Da igual que tengamos una audiencia de 15 ó de 500 personas, pero si vamos a dar una charla, curso o ponencia, debemos conocer las técnicas o reglas básicas para conseguir convertirnos en el máximo centro de atención del espacio-tiempo del que “en teoría” seremos dueños. Está en nuestras manos convertirnos en héroes o en marmotas.

5 reglas para hacer una buena presentación

Aquí os traigo cinco aspectos que, a mi juicio, son claves para tener éxito con una presentación y conseguir un resultado interesante, entretenido, y productivo. Lo que además  debería permitir, dependiendo del contenido más o menos complejo, hacer disfrutar a la audiencia y enganchar su interés, cualquiera que sea la materia que toque tratar.

Primera regla: Dejar claro cuál es el objetivo, el esquema que seguiremos y qué beneficios obtendrán

Para ello, debemos plantear el objetivo en primer lugar. Nadie se engancha si en un curso sobre actualización normativa, por ejemplo, se empieza por contar los artículos y la nueva regulación que contienen y no se explica de antemano que problemas se pretenden corregir.

Seamos precisos y contemos en primer lugar qué laguna normativa se pretende paliar con la correspondiente modificación. No divaguemos, organicemos los mensajes y traslademos las razones por las que deben escuchar y aprender lo que les vamos a enseñar.

Dejemos claro qué beneficios van a obtener con el contenido de la ponencia. Nuestro principal propósito debe dirigirse específicamente a los intereses de los oyentes no a escucharnos a nosotros mismos.

Seamos organizados y mostremos a continuación cómo se va a estructurar la charla. La audiencia debe ser capaz de seguir la lógica de nuestras ideas. Enseñemos el esquema que vamos a seguir.

Ah, y no debemos olvidar, que para conseguir alcanzar su interés debemos conocer la composición de la audiencia, su titulación, sus  perfiles o el cargo que desempeñan, sus áreas de trabajo y toda aquella información que pueda ser útil para mostrar a nuestros oyentes los beneficios que van a conseguir con lo que vamos a contarles a continuación.

Segunda regla: Construir bien la historia

Tiene que haber una razón de peso por la tengamos que hacer una presentación. Lo más probable es que haya que trasladar alguna novedad, enseñar una nueva aplicación o sistema, comunicar medidas o procedimientos que deban ser incorporados en alguna área o simplemente conseguir que los oyentes dirijan sus esfuerzos a impulsar un determinado proyecto.

Para que la historia llegue debemos conectar con la audiencia emocionalmente –lo que es más difícil cuanto más técnica y compleja sea la presentación, pero no imposible- por lo que debemos explicar las razones por las que deben entender el contenido o qué ventajas le va a reportar a la organización o al área operativa en la que se desenvuelve su trabajo.

Debemos ser capaces de construir historias que emocionen, que motiven y provoquen que la audiencia pase a la acción. Empleemos, cuando sea posible, el sentido del humor permitiéndoles que recuerden o empleen esas mismas anécdotas o ejemplos cuando ellos tengan, en su caso, que trasladar los mismos contenidos a sus equipos.

Tercera regla: No ser monótonos sino apasionados

No es necesario ser un buen actor o comediante para hacer una presentación. Pero lo que no debemos nunca es ser monótonos. Utilicemos las inflexiones de la voz y gestionemos adecuadamente los silencios.

Debemos adoptar un lenguaje gestual adecuado y cercano  y  ser capaces de trasladar pasión y energía. La cercanía y sencillez a la hora de plantear el discurso y comunicar a la audiencia no nos hace ser menos expertos o menos técnicos, al contrario.

La técnica de la presentación implica tomarse el tiempo suficiente para crear un guión y memorizarlo, buscando en cada uno de sus puntos el elemento necesario para enganchar a la audiencia. No es necesario aprenderse palabra por palabra, pero sí debemos articular claramente los puntos claves sin apoyarnos constantemente en las notas o en el guión que hemos preparado.

Hagamos ensayos previos. El número de veces y su intensidad va a depender de la experiencia, por lo que si somos primerizos vamos a necesitar más tiempo. Los expertos dicen que se debe emplear, al menos, 4 veces el tiempo que dura la presentación en prepararla; es decir que, si dura 10 minutos, debemos emplear, al menos, 40. Podemos, inclusive, grabarnos y tratar de eliminar  tics para que el día de nuestra presentación  nos sintamos mínimamente cómodos.

Una vez en escena, no debemos olvidarnos de conectar visualmente con la audiencia para poder trasladar emoción y seguridad. Debemos intentar pasear la mirada por todos los presentes, ellos son más importantes que nuestras notas o guión. Se debe exponer alto y claro, no para el cuello de la camisa o la pantalla en donde se proyecta la presentación, no es ella la que tiene que escuchar, sino la audiencia. Es preciso conseguir que al  público le resulte rentable la asistencia y que les haya valido la pena escuchar.

Cuarta regla: Utilizar elementos que mejoren la comunicación y no la interrumpan

Las diapositivas, las imágenes y los videos son herramientas de gran alcance cuando se usan correctamente. Sin embargo se pueden convertir en peligrosas distracciones si no es así. Debemos preguntarnos si es absolutamente  imprescindible añadir una diapositiva o un video. El uso de elementos visuales suele ser recomendable para enganchar la atención del público pero sólo si son relevantes y necesarios.

El proveedor del conocimiento somos nosotros, no las diapositivas. Estas sólo deben recoger las ideas o principales mensajes. No debemos hacer leer a la audiencia una diapositiva llena de texto.

Si hay que entregar algún documento no se debe hacer antes o mientras tiene lugar la exposición. Se debe hacer al final o, inclusive, se puede remitir un resumen con las principales conclusiones por e-mail, colgarlo en la intranet, en una página web, blog, etc. No debemos cometer el error de repartir ese documento antes de contarlo porque lo que sucederá es que comenzaran a leerlo  y dejarán de prestar atención a la exposición.

Quinta regla: Hacer un buen cierre de la presentación y resumir las principales conclusiones.

Acabamos de finalizar una buena presentación. Así que antes de acabar la intervención, intentemos dejar un buen recuerdo de ella.

En primer lugar recordémosles el beneficio que obtendrán ellos y la organización, es decir, cerremos el círculo. Se puede entregar un pequeño recuerdo como alguna frase que les motive a la acción en una diapositiva final, o el material didáctico más desarrollado sobre el que ha versado el curso, o un breve corolario con las principales conclusiones o ideas, o inclusive algún objeto. La audiencia sabrá apreciar el detalle y la consideración que queremos tener hacia ellos.

Y para finalizar quisiera compartir otras herramientas que son una alternativa al uso del Power Point y que cada vez más se emplean en este tipo de foros a los que nos referíamos. Además de las que se mencionan aquí puedo sugerir también una herramienta que permite hacer vídeos animados (go-animate) aunque esta última debe emplearse en entornos más desenfafados o para lanzar algún mensaje clave e intercalado en el resto de la presentación.

¿Crees que hay más claves o elementos que en alguna ocasión han sido importantes para ti y que puedas aportar?

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La libre designación no es un cargo de confianza


@Antonio_Anson

Los sucesos de los últimos días en la Agencia Tributaria, con la dimisión del Director de la Inspección Financiera y Tributaria, cuando no se han apagado los ecos de una polémica anterior, las nuevas destituciones y la promesa de otras, unido a las declaraciones del máximo responsable político (no solo de Hacienda, sino también de Administraciones Públicas), han zarandeado una institución que ha gozado desde su creación en 1992 de un merecido prestigio de profesionalidad ante la sociedad española. Todo esto ha llevado a que se repita como un mantra que los cargos de libre designación son de confianza. Muy alejado del modelo profesional de Administración Pública que proponemos desde aquí.

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Antonio Ansón 2013

             La libre designación no es un cargo de confianza. Tampoco es un cargo político. Es un puesto para el que se necesitan habilidades que van mas allá de las que es posible valorar en un concurso, por implicar el ejercicio de funciones directivas con mayor o menor responsabilidad.

Si los puestos de libre designación fuesen cargos de confianza, al frente de las posiciones de responsabilidad no encontraríamos necesariamente a los más capaces o preparados, sino a los más afines (por razones de amistad, políticas, sociales, familiares o de otro tipo de afinidad).  No hay que negar que algunos puestos han de ser de confianza, un jefe de gabinete, por ejemplo. Igual que un subsecretario o un secretario de estado encajarían bien en el concepto de cargo político. Pero pretender gobernar una institución a base de cargos de confianza no responde a ninguna lógica profesional. Muestra hasta qué punto el concepto de cargo político y cargo de confianza se está generalizando, alejándonos de un gobierno profesional de las instituciones. No es algo nuevo, pero nunca esta cuestión llegó con tanta fuerza a la opinión pública.

Además, mantener públicamente que estos puestos son de confianza da pie a que los ciudadanos entiendan otra cosa. Como muestra traigo un comentario a la noticia de El Mundo “Cadena de destituciones por teléfono en la Agencia Tributaria”

Comentario 96

Se necesitaría toda una vida para responder a los comentarios que han sido expresados en los medios digitales y las redes sociales, para aclarar los conceptos y el funcionamiento interno de las Administraciones, donde profesionalmente trabajan al servicio del ciudadano muchos empleados públicos, en puestos de concurso o de libre designación. Pero la idea que ha transcendido es la que refleja el comentario anterior, desazonante para cualquiera que pretenda una Administración moderna y profesional.

Si para cubrir puestos en la Administración no se atendiese a criterios de profesionalidad acreditables, sino exclusivamente a la confianza, se estaría comprometiendo profundamente el ejercicio de la función directiva en la Administración Publica.  La gravedad reside en que el nombramiento y relevo de cualquier cargo político de la máxima responsabilidad en un organismo público llevaría aparejada la destitución de todos los colaboradores que ejerciesen funciones de jefatura. Salvo, quizá, los afortunados que gozasen de la confianza del nuevo jefe.

Como forma de organización de la dirección de un organismo, este sistema provocaría  una defectuosa gestión  del talento, ya que un sistema basado en la confianza personal no asegura una gestión profesional y responsable, sino tan solo una gestión fiel. Fiel no a la Administración o a los intereses ciudadanos. Solo fiel a quien los ha nombrado.

Además, provocaría que quedasen separados de tareas directivas funcionarios que desarrollan adecuadamente su función, por no gozar de la confianza del nuevo dirigente como única o principal razón.

Entender que la libre designación es una gestión basada en la confianza es realizar un salto en el tiempo hacia una España que retrató con maestría Benito Perez Galdós (me viene a la memoria la magistral novela Miau). Un cambio político provocaba un aluvión de cesantes. No es que una gestión inadecuada de la libre designación nos lleve a la España de final del XIX. Pero sin embargo cambiar con cada cambio político los puestos de relevancia, atendiendo a la confianza personal que merezcan, es la negación de la profesionalidad de la dirección publica.

La profesionalidad de los empleados públicos, la evaluación del desempeño de todos los cargos de responsabilidad de las Administraciones públicas y un ejercicio transparente del poder son los mecanismos que pueden acercarnos hacia la Administración Pública que necesita España.

Frente a esto, el cargo de confianza propicia una situación de riesgo objetivo de injerencias políticas. Y es evidente que en este momento las instituciones necesitan ganar en confianza frente a los ciudadanos. No crear nuevos recelos.

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10 artículos olvidados de la Constitución

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///Gerardo Bustos///    En algunos aspectos sociales la Constitución de 1978 nos ha venido grande. Tanto, que andamos reduciendo los efectos positivos de algunos de ellos, cuando otros ni siquiera parecen estar ya en la agenda de los sueños colectivos. O se han quedado fuera de onda por los avances tecnológicos. O, sencillamente, la rutina ha enmascaro su verdadero valor. El mejor homenaje que podemos hacerle a la Constitución es releer al menos una decena de sus mejores deseos. Quizá nos parezcan osados, de pronto recordemos que existen o nos hagan revivir el sueño colectivo.

Recién estrenada la mayoría de edad, en 1978 compaginaba la universidad con mis inicios profesionales en el diario “Pueblo”.  Entonces me parecía que la Constitución que votamos se quedaba corta. Probablemente fruto de la edad, del clima universitario y de la explosión de aquella ilusión democrática que emborrachó de esperanza social y política a mi generación.

Ahora la Constitución cumple 35 años. Sin duda un milagro en la revoltosa historia de España. Pero cuando miramos hacia atrás pensamos que la Constitución nos ha venido larga o se nos ha terminado quedando grande. Algo habremos hecho mal como sociedad para que andemos jibarizando algunos de sus expectativas más sociales y para que otras sigan siendo una meta que hemos olvidado, no hemos sabido adaptar a las nuevas tecnologías o no hemos sido capaces de alcanzar.

Vaya mi homenaje a la Constitución de 1978 recordando 10 maravillosas metas que siguen siendo, en todo o en parte, maravillosos deseos colectivos mejorables, inconclusos o susceptibles de adecuación tecnológica. En cualquier caso, joyas que un día, 35 años atrás, consensuamos como hoja de ruta colectiva:

  1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. (Art. 1)
  2. Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos. (Art. 47)
  3. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo. (Art. 35)
  4. Los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco de una política de estabilidad económica. De manera especial realizarán una política orientada al pleno empleo. (Art. 40)
  5. Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio. (Art. 50)
  6. Los poderes públicos promoverán las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural. (Art. 48)
  7. Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos. (Art. 6)
  8. Asimismo, todos tienen derecho al Juez ordinario predeterminado por la ley, a la defensa y a la asistencia de letrado, a ser informados de la acusación formulada contra ellos, a un proceso público sin dilaciones indebidas y con todas las garantías, a utilizar los medios de prueba pertinentes para su defensa, a no declarar contra sí mismos, a no confesarse culpables y a la presunción de inocencia. (Art. 24)
  9. Se garantiza el secreto de las comunicaciones y, en especial, de las postales, telegráficas y telefónicas, salvo resolución judicial. (Art. 18)
  10. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa. (Art. 21)

Naturalmente, la Constitución de 1978 tiene muchas más joyas, cuya lectura recomiendo. Damos su contenido por sabido, y eso lo que hace es que sea un contenido olvidado.

Ésta es mi selección.  ¿Cuál es la tuya?

La transparencia de la Actividad Pública: entregar información sin pedirla


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Gema T. Pérez Ramón

En este país faltaba una ley de transparencia, le ha costado nacer: se le ve que trae fuerzas pero todavía nos va a hacer esperar, no ha abierto los ojos.

Este 28 de noviembre de 2013 en el Congreso se ha aprobado con modificaciones la Ley de Trasparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno.

Se hizo coincidir, pienso que no casualmente, con la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, de forma que entre los principios éticos de la primera y las palabras del Eclesiastés que se atrevió a citar el ministro Wert -¿no se le ha ocurrido ninguna referencia académica para cerrar su alocución pública?-, pudiera parecerse que estábamos en un mundo onírico.

El proyecto de Ley de Transparencia se inicia en el Congreso el 3 de agosto de 2.012. Casi un año y medio ha estado dando vueltas en la Comisión Constitucional. Entre los ponentes me permito destacar a José Enrique Serrano Martínez, una de las personas que más sabe y mejor de lo que “se cuece en cocina” en nuestros gobiernos democráticos ya que ha sido Director de Gabinete de González y Zapatero. Me da que es de los que valen por lo que callan.

Cuenta la Vicepresidenta http://www.leydetransparencia.gob.es/index.htm que se ha tratado de hacer partícipes a los ciudadanos de la mejora que supone la Ley, con un trámite de información pública durante 15 días (¡vaya!… un poco corto ¡desde agosto de 2.012…!) en el que se han recibido casi 80.000 visitas y los ciudadanos han enviado más de 3.600 contribuciones. Será. No las encuentro.

Un muy breve resumen del Título I: Transparencia de la Actividad Pública:

– Ámbito subjetivo de aplicación: a todos, absolutamente a todos. Todas las Administraciones Públicas, también las autonómicas y locales, organismos autónomos, agencias estatales, entidades públicas empresariales, Universidades Públicas, Congreso, Senado, etc., hasta el Defensor del Pueblo o cualquier fundación del sector público. ¿Se entiende que también a la Casa del Rey y al Banco de España?. Por lo que veo en prensa, sí, pero la Ley no los especifica.

Así somos en este país, “ande o no ande, caballo grande” y ya que nos ponemos que no se libre nadie de pasar por el aro. Cosas nuestras.

Qué pretende: dice su exposición de motivos, que la “ley no parte de la nada, ni colma un vacío absoluto, sino que ahonda en lo ya conseguido, supliendo sus carencias, subsanando sus deficiencias”. Bueno, menos mal que ya teníamos tanto camino hecho en la transparencia. Cierto es, que la IGAE, la Inspección de los Servicios y una gran parte de la directiva pública lleva años luchando por la transparencia y el buen gobierno y, por supuesto, el cumplimiento estricto de la legalidad, pero no parece que eso sea lo prevalente si nos adentramos en la hemeroteca de los últimos años.

Cómo se consigue: en primer lugar, mediante lo que llama Publicidad activa: difundiendo información sin que sea precisa una consulta previa. Datos sobre información institucional, organizativa y de planificación, de relevancia jurídica y naturaleza económica, presupuestaria y estadística: contratos, convenios, subvenciones, ayudas públicas, presupuestos, cuentas anuales… (Creo que la Ley de Contratos del Estado de 1.956 ya lo decía, eso del principio de publicidad y libre concurrencia). También las retribuciones de altos cargos (¿no iban en LGPE?) y las indemnizaciones percibidas con ocasión del abandono de un cargo o las declaraciones anuales de bienes y actividades de los representantes locales.

Para ello se crea el Portal de la Transparencia, dependiente del Ministerio de Presidencia y pendiente de desarrollo reglamentario. Y además, si cada Administración, la General, las Autonómicas y las Locales deciden hacer algo más al respecto, estaremos encantados, dice la ley “podrán adoptar medidas complementarias”. Esta información a golpe de clic, cuando exista, es de lo más interesante.

El derecho de acceso a la información pública, del que son titulares todas las personas, con sus límites: son los habituales y de lógica jurídica: seguridad nacional, defensa, relaciones exteriores, política económica y monetaria, intereses económicos y comerciales (¡Anda!), etc. No sigo, demasiados conceptos jurídicos indeterminados a la vista. Sí es determinado el límite de la protección de datos personales y allí está la L.O. 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal. Hablamos ya de solicitudes individualizadas, con su identificación del solicitante, sin necesidad de motivación, con sus causas de inadmisión tasadas y su resolución recurrible ante la Jurisdicción Contencioso-administrativa, con una previa reclamación potestativa ante la Agencia Estatal de Transparencia, Evaluación de Políticas Públicas y de  Calidad de los Servicios. Esta reclamación sustituye a los recursos administrativos y se encomienda su resolución a un organismo ya existente, por eso de la necesaria austeridad exigida por las actuales circunstancias económicas. Y lo relaciona con el Defensor del Pueblo (también transparentado) ya que las resoluciones se le comunicarán, así como una memoria en la que se analice el cumplimiento de lo previsto en el Título I.

Se encarga a las Unidades de Información la gestión de estas solicitudes de información de los ciudadanos.

–  En una disposición adicional, así como quien no quiere la cosa, la Ley obliga a la revisión y simplificación normativa a todas a las Administraciones Públicas y , en su caso, una consolidación normativa de sus ordenamientos jurídicos. Encarga de esta tarea a la Secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes, las Secretarías Generales Técnicas de los departamentos ministeriales que tienen que coordinar a los órganos parejos autonómicos, la Comisión Nacional de Administración Local y la Federación Nacional de Municipios y Provincias. Casi nada…

– Entrada en vigor: No hay prisa, tranquilos. La ley, como viene siendo habitual, entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el BOE, “excepto su Título I, que entrará en vigor al año de dicha publicación”. ¡Vaya, toca esperar!

Dejo para otro momento el Título II, del Buen Gobierno, con unos interesantísimos principios éticos y de actuación que me han recordado a los artículos 52 y siguientes del Estatuto Básico del Empleado Público: objetividad, integridad, neutralidad, responsabilidad, imparcialidad, confidencialidad, dedicación al servicio público, transparencia, ejemplaridad, austeridad, accesibilidad, eficacia, honradez, promoción del entorno cultural y medioambiental, etc. (pobres opositores, que se quedan sin aire cuando cantan este tema…alguno fallecerá asfixiado antes de encumbrarse en la cima) .

Ahora ya, por fin, sabemos todos, del primero al último o del último al primero, cómo debemos actuar.

Hágase.