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La libre designación no es un cargo de confianza


@Antonio_Anson

Los sucesos de los últimos días en la Agencia Tributaria, con la dimisión del Director de la Inspección Financiera y Tributaria, cuando no se han apagado los ecos de una polémica anterior, las nuevas destituciones y la promesa de otras, unido a las declaraciones del máximo responsable político (no solo de Hacienda, sino también de Administraciones Públicas), han zarandeado una institución que ha gozado desde su creación en 1992 de un merecido prestigio de profesionalidad ante la sociedad española. Todo esto ha llevado a que se repita como un mantra que los cargos de libre designación son de confianza. Muy alejado del modelo profesional de Administración Pública que proponemos desde aquí.

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Antonio Ansón 2013

             La libre designación no es un cargo de confianza. Tampoco es un cargo político. Es un puesto para el que se necesitan habilidades que van mas allá de las que es posible valorar en un concurso, por implicar el ejercicio de funciones directivas con mayor o menor responsabilidad.

Si los puestos de libre designación fuesen cargos de confianza, al frente de las posiciones de responsabilidad no encontraríamos necesariamente a los más capaces o preparados, sino a los más afines (por razones de amistad, políticas, sociales, familiares o de otro tipo de afinidad).  No hay que negar que algunos puestos han de ser de confianza, un jefe de gabinete, por ejemplo. Igual que un subsecretario o un secretario de estado encajarían bien en el concepto de cargo político. Pero pretender gobernar una institución a base de cargos de confianza no responde a ninguna lógica profesional. Muestra hasta qué punto el concepto de cargo político y cargo de confianza se está generalizando, alejándonos de un gobierno profesional de las instituciones. No es algo nuevo, pero nunca esta cuestión llegó con tanta fuerza a la opinión pública.

Además, mantener públicamente que estos puestos son de confianza da pie a que los ciudadanos entiendan otra cosa. Como muestra traigo un comentario a la noticia de El Mundo “Cadena de destituciones por teléfono en la Agencia Tributaria”

Comentario 96

Se necesitaría toda una vida para responder a los comentarios que han sido expresados en los medios digitales y las redes sociales, para aclarar los conceptos y el funcionamiento interno de las Administraciones, donde profesionalmente trabajan al servicio del ciudadano muchos empleados públicos, en puestos de concurso o de libre designación. Pero la idea que ha transcendido es la que refleja el comentario anterior, desazonante para cualquiera que pretenda una Administración moderna y profesional.

Si para cubrir puestos en la Administración no se atendiese a criterios de profesionalidad acreditables, sino exclusivamente a la confianza, se estaría comprometiendo profundamente el ejercicio de la función directiva en la Administración Publica.  La gravedad reside en que el nombramiento y relevo de cualquier cargo político de la máxima responsabilidad en un organismo público llevaría aparejada la destitución de todos los colaboradores que ejerciesen funciones de jefatura. Salvo, quizá, los afortunados que gozasen de la confianza del nuevo jefe.

Como forma de organización de la dirección de un organismo, este sistema provocaría  una defectuosa gestión  del talento, ya que un sistema basado en la confianza personal no asegura una gestión profesional y responsable, sino tan solo una gestión fiel. Fiel no a la Administración o a los intereses ciudadanos. Solo fiel a quien los ha nombrado.

Además, provocaría que quedasen separados de tareas directivas funcionarios que desarrollan adecuadamente su función, por no gozar de la confianza del nuevo dirigente como única o principal razón.

Entender que la libre designación es una gestión basada en la confianza es realizar un salto en el tiempo hacia una España que retrató con maestría Benito Perez Galdós (me viene a la memoria la magistral novela Miau). Un cambio político provocaba un aluvión de cesantes. No es que una gestión inadecuada de la libre designación nos lleve a la España de final del XIX. Pero sin embargo cambiar con cada cambio político los puestos de relevancia, atendiendo a la confianza personal que merezcan, es la negación de la profesionalidad de la dirección publica.

La profesionalidad de los empleados públicos, la evaluación del desempeño de todos los cargos de responsabilidad de las Administraciones públicas y un ejercicio transparente del poder son los mecanismos que pueden acercarnos hacia la Administración Pública que necesita España.

Frente a esto, el cargo de confianza propicia una situación de riesgo objetivo de injerencias políticas. Y es evidente que en este momento las instituciones necesitan ganar en confianza frente a los ciudadanos. No crear nuevos recelos.

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A respetar el auto


Podemos leer que la juez ha decretado el archivo definitivo de la causa sobre Caja Navarra, donde se ha juzgado sobre el cobro por partida doble de dietas por asistir a las reuniones de la Junta de Entidades Fundadoras de Caja Navarra y su Comisión Permanente. El caso, para la Presidenta de Navarra, llegó hasta el Tribunal Supremo, quien archivó la investigación al no encontrar ilícito penal en la conducta, sin perjuicio de otro tipo de reproches en el terreno moral, ético o político.

Antonio Ansón 2013

Antonio Ansón 2013

Todo lo que no sea una condena penal es celebrado como una victoria por nuestros esforzados políticos.

Uno, en su ingenuidad, pensaría que es un duro castigo que una conducta vergonzosa fuese aireada y arrastrada hasta los tribunales de justicia. Claro que la exculpación penal sería un alivio, pero el reproche social seguiría siendo abrumador.

El Tribunal Supremo considera que la conducta merece algún tipo de reproche moral, ético o político. Pero lo que desconoce es que el lavado moral-ético-político existe. Solo hay que devolver lo injustamente percibido y hacer como que nada ha pasado. Y añadir el puntito agresivo: legal, todo es legal. Total, como es dinero de nuestros impuestos, ya se sabe lo que piensa toda una categoría de representantes públicos: que no es de nadie. O, mejor dicho, que es del que lo trinca.

Emplazarnos a respetar el auto tiene algo de desafío -conmigo no habéis podido- y de dedo de Bárcenas peinando el aire…

Entonces, es cierto. Nuestras élites extractivas nos han cogido las vueltas y no van a parar hasta dejar esto convertido en un erial.

El auto, lo respetamos. Que nadie vaya a la cárcel, si no tiene que ir.

La técnica de lavado moral-ético-político, no.

Que se vayan a su casa y salgan de la vida pública de una vez.

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¿Por qué en Islandia las ovejas van de tres en tres?


@Antonio_Ansón

Una reflexión sobre la reforma de la Administración Pública

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Antonio Ansón 2013

En  España las reformas se suceden sin que nada cambie.

En Islandia las ovejas van de tres en tres.

Debe existir una razón para explicar ambos fenómenos. Y la de las afamadas ovejas islandesas es la más fácil de encontrar. La dejaremos para el final.

Tres razones por las que los cambios no se producen

En primer lugar, no hay una verdadera reflexión sobre el modelo, por lo que solo se proponen medidas que coincidan groseramente con las opciones ideológicas que se pregonan en las campañas políticas. Las propuestas se resumen en “Administración-maná” frente a  “Administración-caca”, sin mayores matices. Una lleva al crecimiento de la Administración, sin asegurar mejores servicios públicos. La otra a su disminución a golpe de recorte, con el mismo resultado, esta vez garantizado. Eso sí, la palabra eficiencia preside las frases y el adjetivo eficiente inunda los párrafos hasta hacerlos ilegibles.

En segundo lugar, una vez tomada la foto y publicada en los medios, los responsables políticos de las propuestas se desentienden de todo lo que no alcanza interés para la opinión pública.

En tercer lugar, las grandes líneas de reforma, caso de existir, no se traducen en proyectos concretos, con plazos, responsables y seguimiento. Se advierte una falta de traslado efectivo del proyecto gubernamental a proyectos estratégicos que permitan alcanzar el objetivo que se pretende.

Tres alternativas para hacer viable la reforma de la Administración

Cambio de actitud de los partidos políticos. Es necesaria una reflexión y un debate público sobre los servicios públicos que necesita la sociedad española y la mejor forma de proporcionárselos. Claro que existen diferentes opciones, pero los ciudadanos tenemos derecho a opinar y decidir sobre el destino de nuestros impuestos. A lo mejor preferimos recortar en eventos de renombre, que tanto gustan a nuestros políticos (eventos con los que tanto mundo se ha recorrido a cargo del erario público), y pagar más sanidad pública, por acudir como ejemplo a lo más valorado en nuestra sociedad.

Liderazgo en las reformas. Nuestro sistema constitucional sitúa en la dirección de la Administración Pública a los representantes políticos, para que representen los intereses de los ciudadanos, no de su partido ni su interés particular. Es evidente, pero habrá que repetirlo cada día, hasta que cale en las conciencias. No es posible hacer ninguna reforma de interés sin la implicación decisiva del Gobierno, señalando el objetivo en interés de todos que se persigue.

Profesionalidad en la ejecución de las reformas. Esta parte afecta a los empleados públicos, especialmente a todos aquellos que ocupan puestos de responsabilidad. Profesionalidad supone reflexión estratégica, planificación y medición de resultados. Algo que ahora mismo brilla por su ausencia. Es necesario establecer un sistema público de rendición de resultados de todas las Direcciones Generales, que garantice que estas trabajan y lo hacen en la dirección adecuada.

Conclusión

No basta con decir que se va a hacer una reforma para que esta se realice. Muchos políticos presumen (y hacen bien) de su experiencia en el sector privado. Pero en ninguna empresa, identificado el problema y determinada la necesidad de cambiar, sus máximos responsables se limitan a dar una rueda de prensa, anunciar las medidas al público y confiar que ocurra algo, dejando que sus directivos y trabajadores se enteren por la televisión de lo que ocurre.

Y la Administración es una empresa muy grande para confiar su reforma al azar.

¡Ah!, ¿y las ovejitas islandesas? Muy sencillo. Las ovejas islandesas suelen tener dos crías. Y para el verano, cuando el resto del mundo visita Islandia, las crías tienen, para el ojo poco avezado del viajero, el mismo tamaño que la madre. Por eso van de tres en tres.

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Gerardo Bustos

Ya no vale eso de “haz lo que yo digo, pero no hagas lo que yo hago”. Las palabras no sirven para nada si se estrellan contra un comportamiento que las desmiente. En España sobran discursos y faltan modelos a seguir. Desde Andalucía hasta Cataluña, sobrevolando Madrid, haciendo una excursión a Valencia o pasando de puntillas por Galicia. Cuesta trabajo encontrar un ayuntamiento, una comunidad o un rincón de ejercicio de poder al que acogernos como un modelo a seguir. En España nos falla el modelo, no hay modelo ejemplar donde alguien nos lleve al huerto por sus hechos. Y cuando parece que lo hay, sólo es cuestión de tiempo.

Un viejo y querido amigo, del que bebo no pocas ideas a través de sus sabias palabras y de sus ricas vivencias, me impresionó un día con su teoría de que da igual lo que hablemos a los hijos, porque lo que realmente les aportamos es un modelo. Gracias a esa teoría, sus hijos viven. Niño de la guerra, creció exiliado en un país latinoamericano donde llegó a ser ministro. Pero antes pasó por unos años duros de dictadura y clandestinidad. Él ocultó en casa su actividad política y sus hijos bebieron de él un modelo de banalidad política. Gracias a eso, siguen vivos.

Mientras tanto, muchos compañeros de clandestinidad compartían en casa la aventura de su vida, discutían día a día los avatares políticos que vivían minuto a minuto con total riesgo. Un modelo tan atractivo para sus jóvenes e inquietos hijos, que muchos de ellos se aferraron a la fórmula de la reivindicación política como ilusión ardiente de juventud. Con tanta fe y pasión, que no pocos de ellos fueron apresados, torturados y arrojados al mar para hacerlos desaparecer.

La fuerza del modelo

Nunca he encontrado un ejemplo real tan vivo sobre la fuerza del modelo.  Porque de poco valen las palabras si no van acompañadas por gestos. Sobre todo, de nada valen unas preciosas teorías, si no caminan en la misma senda que el gran lenguaje de gestos que es el desarrollo de tu propia vida.

La sociedad española está viviendo, o sufriendo, esa falta de modelo. Y el empleado público también. Seguramente hay muchas más razones que expliquen la situación, pero yo me conformo con destacar tres que reúnen tres requisitos comunes: son fácilmente identificables, han echado raíces culturales y se podrían atajar con voluntad política y/o social.

1. El entramado político

Construimos desde la transición un entramado político con un fuerte apoyo a los partidos políticos para sortear la demonización que de ellos había hecho la dictadura. Era necesario apuntalar la democracia reforzando los instrumentos que organizan su gestión. Pero el bálsamo curativo de ayer es el origen de la enfermedad actual. Esos cuidados, tres décadas después, han generado un colectivo más preocupado por su protección y por el control de todos los poderes y de todos los resortes del poder, que por la pureza democrática. Se ha creado un sindicato de casta en el que las preocupaciones comunes son más fuertes que los matices diferenciadores de las siglas.

La falta de transparencia, el omnímodo poder de los aparatos, la disciplina obligada por miedo a ser apeados de las listas cerradas, el brazo poderoso del poder político sobre los otros poderes e instituciones y la financiación opaca e insaciable, han desvirtuado totalmente el papel motor de la sociedad que deberían tener las organizaciones políticas. La sociedad percibe a los políticos alejados y preocupados únicamente de sí mismos.

Se necesita políticos patriotas, preocupados por la sociedad y concienciados por su vocación de servicio. Lo suficientemente generosos como para entender que su actitud durante estas décadas arrastra a los políticos y a los partidos al descrédito. En definitiva, hunden la democracia en una hemorragia de decepción. De tal suerte, que crece la sensación de ver la democracia como un problema, cuando tiene que ser claramente la solución a nuestra vida organizada.

2. La religión

A veces miramos con envidia hacia el Norte, donde podemos ver como los ministros dimiten porque se descubre que décadas atrás se rindieron a la tentación del corta y pega al construir su tesis doctoral. De pronto descubrimos la palabra vergüenza y el verbo dimitir, peligrosamente combinados. Desgraciadamente por estos lares es más frecuente ver como nuestros hombres públicos silban mirando al techo mientras juegan al despiste.

Se habla mucho del carácter latino, pero no hay que olvidar el componente religioso del latino. Los católicos usan la Biblia para contarla, mientras que los luteranos ven la Biblia como un compendio de instrucciones para la buena conducta humana.

Un aspecto importante es la idea del trabajo. Para el católico el trabajo es un castigo de Dios, derivado del pecado original. El protestante considera que el trabajo es fundamental para el hombre, se honra a Dios a través del trabajo diario. Para éstos la profesión tiene un sentido ético-religioso, cuyo objeto es el cumplimiento en el  mundo de los deberes que a cada cual impone la posición que ocupa en la vida.

3.    La picaresca

El tercer elemento al que quería aludir es nuestra educación y cultura un tanto tramposas. La picaresca es un deporte nacional y el lazarillo de Tormes es nuestro héroe. La trampa, el truquillo, el sorteo de la realidad, la falta de rigor y la chapucilla en nuestro envoltorio natural, nos hacen gracia.

Pocos países habrá en los que un ciudadano ose presumir ante sus amigos de haber defraudado a hacienda. Aquí hay gente, demasiada gente, que no sólo se cuela en el autobús, sino que además tiene la necesidad imperiosa de presumir de ello. Y lo que es peor, siempre encontrará un coro memo que le ría la gracia.

 El error es la respuesta

No somos capaces de tener un listado del bien y del mal objetivo y claro, porque hasta para eso nos instalamos en el “depende”. Sobre todo, depende de quién. Quiero decir que somos capaces de actuar, incluso con nuestro voto, “comprendiendo” a los nuestros. Rechazamos los actos en función de su actor, no en función del hecho. Miramos a los transgresores no como transgresores sin más, sino como “nuestros transgresores” o los “otros transgresores”.

Ahí está la trampa; en la respuesta. La respuesta es el modelo y nuestro modelo acaba siendo, como la respuesta, un “depende”. Independientemente del signo que sea, porque éste es un mal nacional por encima de las ideologías, nuestros políticos nos vuelven locos a los ciudadanos, a las instituciones, a las Administraciones Públicas, a los poderes del Estado. Se diría que molestan todas las figuras institucionales que aplican su marco de control y encomienda social: los inspectores de hacienda, los jueces, las fuerzas de seguridad, los interventores, las mesas de contratación, etc.

Demasiado marxista suelto

Dice Tolstoi en “Confesión” que “cuanto más elevados son esos ideales, más avanza la humanidad hacia la felicidad suprema”. Quizá eso explique que se esté generando una sociedad de infelices. En realidad aquí lo que parece es que tenemos mucho marxista suelto (de Groucho, marxiano), haciendo honor a aquella soberbia línea maestra de “estos son mis principios, pero si no te gustan tengo otros”.

Tenemos una sociedad huérfana de modelo, porque los comportamientos no son imitables y el discurso oscila con el “depende”. Un caldo de cultivo ideal para que aparezca alguien con el discurso claro y expreso desde un vértice tirano. Así se desarrollaron los fascismos hace menos de un siglo.

La reforma permanente

Vivimos en la reforma permanente desde la transición hasta nuestros días. Pero salvo en los comienzos, donde hubo un gran proyecto nacional y un gran pacto, el resto del camino reformista se ha hecho a base de retazos, parcelas y parcheos. Ni gran proyecto ni, por su puesto, gran pacto.

Y aquí es donde me parece imprescindible a estas alturas de la película plantear que la gran reforma pendiente es cultural, de educación cívica. Llevamos décadas dando vueltas a las reformas, para no entrar de lleno en el problema fundamental: los comportamientos como expresión modélica de las ideas.

Los comportamientos sociales pueden variar. Salvando las distancias, vemos como en estos treinta años la cultura cívica del conductor ha cambiado radicalmente en España. Prueba evidente de que los comportamientos y las culturas de un país pueden evolucionar en la línea adecuada, especialmente si todos remamos en la misma dirección.

El funcionario mira al vértice de la pirámide

En este marco, la administración lleva varios años viviendo su peculiar falta de modelos. La Administración, las Administraciones Públicas, son extremadamente jerárquicas. El funcionario siempre mira hacia arriba, pero desde dentro percibe mejor y más pronto los divorcios entre palabras y comportamientos.

Un ejemplo universal: no hay político que se precie que no presuma de reducir las estructuras administrativas. Y el funcionario oye ese discurso mientras asiste al espectáculo de la ingeniería del lenguaje, el rico florecer de unidades sucedáneas con nombres al margen de la estructura para que escapen a los recuentos homologados: departamentos, divisiones, unidades de apoyo, direcciones técnicas, vocales asesores con mando en plaza, etc.

Con lo fácil que sería darle valor no a decir que se han reducidos las estructuras, sino a reconocer la realidad y contarla con la mayor sinceridad del mundo.

Ya he comentado al principio que los problemas señalados se pueden atajar con voluntad política y social. Y la verdad es que cuesta trabajo entender a qué esperan nuestros políticos para tener esa voluntad política y a la sociedad española para exigírsela. No vamos a ser un país serio mientras quienes nos dirigen, aspiran a dirigir y administran no tengan un comportamiento ejemplar y coherente, acorde al discurso y al proyecto que nos ofrecen.

Nada mejorará tanto la productividad del funcionario como un chorreón de comunicación interna y una buena hemorragia de sinceridad, claridad y honestidad con el lenguaje.

8 recomendaciones para la reforma de la Administración


@Antonio_Anson

La Comisión de Expertos III. Condiciones para la reforma y recomendaciones del proceso de cambio.

En este último post sobre la reforma de la Administración catalana (puedes ver los anteriores aquí, aquí y aquí), podéis encontrar algunas condiciones que han de darse para que la reforma se pueda llevar a cabo y las recomendaciones originales  sobre el proceso que efectuó el grupo de expertos. Se publica cuando algunos seguimos leyendo con detalle el informe de la otra comisión, la de reforma de las Administraciones Públicas (CORA) intentando encontrar algo más que buenas intenciones

Antonio Ansón. Licencia CC

Antonio Ansón. Licencia CC

Vistas y comentadas en el anterior post las tres líneas de actuación, es decir, en primer lugar, la Gobernanza y organización de la Administración, en segundo, Gestión y dirección de los servicios económicos y presupuestarios y del personal público y, por último, la relación con ciudadanos y empresas, paso a relacionar los principales aspectos que permitirían llevar a cabo la anterior estrategia.

1. El diseño de la estrategia de reforma corresponde al Govern, y ha de ser protagonizado por los actores internos del sistema político administrativo. Para ello se propone la creación de un grupo de trabajo de alto nivel, con interlocución al nivel más alto del Govern.

2. La reforma de la Administración es política y debe ser liderada políticamente al más alto nivel.

3. La puesta en marcha de las reformas exige: nuevas reglas de juego, incentivos para los cambios y dotación de capacidades para hacerlos posibles.

4. Uno de los instrumentos más poderosos puede ser la utilización inteligente del presupuesto como elemento de motivación.  Supone discriminar presupuestariamente a favor de los más comprometidos con el cambio.

5. Las reformas exigirán instalar y desarrollar en la Administración catalana capacidades estratégicas, técnicas y directivas o gerenciales.

6. La implementación de las reformas será diferente según el tipo de cambio a realizar: experiencias piloto, procesos de decisión desde arriba, procedimientos más participativos, etc.

7. En cuanto a la secuencia y prioridad de los cambios, primero los cambios normativos, segundo la mejora en las relaciones con los ciudadanos y tercero el refuerzo de las capacidades para llevar a término los cambios.

8. Para concluir, hay que destacar que la implementación de los cambios requerirá una continuidad incompatible con la brevedad del ciclo político-electoral.

¿Qué os parece? ¿Habéis leído ya el informe de la CORA? ¿Buscamos juntos las diferencias?

La visión de los partidos políticos de la reforma de la Administración Pública


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Ayer asistí en la sede del Colegio de Politólogos y Sociólogos de Madrid a una mesa redonda sobre la “Reforma de la Administración Pública, la visión de los partidos políticos” que, con notable valor, organizó Eduardo Gutiérrez, profesor del Departamento de Ciencia Politica y de la Administracion en Universidad Complutense de Madrid.

El profesor logró reunir un elenco de ponentes atractivo para el tema planteado:

Presidente: Lorenzo Navarrete. Decano del Colegio de Politólogos y Sociólogos de Madrid. Director del Departamento de Teoría Sociológica IV. UCM.
Rafael Merino. PP. Portavoz Adjunto del Grupo Popular en el Congreso. Responsable del Área de Administración Pública.
María Luisa Carcedo. PSOE. Portavoz Adjunta de Grupo Socialista. Ex presidenta de la Agencia Estatal de Evaluación de Políticas Públicas y Calidad de los Servicios.
Montse Muñoz. IU. Secretaria de Política Institucional.
Ramón Marcos. UPyD. Miembro del Consejo de Dirección.
Jaime Ferri. UCM. Vicedecano Facultad de CCPP y Sociología. Profesor del Departamento de Ciencia Política y de la Administración II. UCM.
Moderador: Eduardo Gutiérrez. Profesor del Departamento de Ciencia Política y de la Administración II. UCM. Relator: Enrique Martinez. Colegio de Politólogos y Sociólogos de Madrid.

Os transmito mis notas y algunas impresiones sobre lo que viví allí, sin buscar la sistemática (tampoco la hubo en la mesa), sino destacar aquello que me llamó la atención.

Eduardo Gutiérrez, se refirió a un concepto de modernización ahora en boga, que podría resumirse en un eslogan: “Gasto todo lo menos que puedo y trato de prestar el mismo servicio”.  No confundir con “gasto menos y hago más” o con “gasto lo mismo y hago más”.
Además, constató que la comisión del Congreso de Hacienda y Administraciones Públicas no ha tratado el tema de la reforma en la actual legislatura.

UPyD. Ramón Marcos.

La politización de las Administraciones Públicas ha llegado a hasta niveles que no debería alcanzar. Considera que hay que despolitizar la Administración, de modo que sea posible establecer una estrategia a largo plazo que no dependa de los vaivenes políticos.

Existe una verdadera superposición de administraciones. Los incentivos tienen en cuenta los intereses locales y particulares.

La Administración  Institucional está sobredimensionada y propone que se promulgue una legislación básica que lo impida.

Reclama ministerios con permanencia en el tiempo, para dar continuidad a las políticas públicas. Que vuelva a reservarse a la ley su creación.

Deben realizarse cambios importantes en el personal, sin concesiones al corporativismo. Seleccion objetiva, sobre todo en la local y autonómica. Asignación adecuada de personal. Darle la formación adecuada.

IU. Montse Muñoz.

Reclama un modelo de Administración que responda al “para qué” y al “qué se quiere hacer con ella”. Asistimos, en cambio, a un proceso de eliminación para conseguir una Administración más barata. A costa de lo que mas valoran los ciudadanos.

CORA es una comisión de imagen, cuyo nombre debería ser comisión para ahorrar costes. En su opinión, no se ha despilfarrado en los servicios públicos. Existen duplicidades competenciales, pero no de servicios. Solo con la concurrencia de varios niveles de la Administración se logra cubrir el servicio. Propone un modelo de coordinación y cooperación entre Administraciones.  Debe realizarse una auditoria para determinar lo que funciona y lo que no funciona. Debe decirse si el modelo de estado quiere cambiarse y no hacerlo por la vía de hecho. No pasa nada por que haya servicios deficitarios. Hay que garantizar la igualdad de oportunidades.
En cuanto a las fundaciones, las hay fantásticas y otras que son un desastre. Hay que discriminar y auditar. Pero no deben desaparecer las que promueven la participación social, aunque sean deficitarias.

PSOE María Luisa Carracedo.

La Administración pública ha desarrollado en nuestro país una labor extraordinaria en tres aspectos. Estado del bienestar, modernización del país y la incorporación a la UE.

Actualmente asistimos a continuas descalificaciones de las Administraciones Públicas, en su opinión, nada inocentes, acompañadas de verdaderos “mantras” sobre el “lastre” que supone la Administración, que el sector público está “sobredimensionado”, etc.

En cuanto a las duplicidades, señala que el 40% de la población del planeta vive en estados multinivel. Los federales ofrecen mas democracia. Se trata de mejorar las coordinaciones.  No existen tantas duplicidades.

Simplificación administrativa no significa desregulación total.  Hay una obligación de proteger a los ciudadanos.
Gestión de servicios públicos. Hay que profesionalizar los servicios públicos. No pueden formar parte del botín electoral. La eliminación de servicios públicos es una cuestión ideológica. Las Administraciones Públicas reclaman mejoras urgentes. Son un pilar del crecimiento sostenido, como nos ha recordado recientemente la OCDE.

Como conclusión, tres ideas: Cooperación, profesionalización y evaluación.

PP. Rafael Merino.

Dejar al ejecutivo que actúe como debe, por la división de poderes. Rechaza, por tanto, que deba consultarse a otros partidos políticos, ya que se encuentra en manos de los expertos que ha designado el gobierno, de acuerdo con su obligación.

Duplicidades. Cada administración debe hacer una cosa, conforme a sus competencias. Debe evitarse la repetición de trámites. No se pueden exigir 17 licencias de pesca. Ni que las empresas tengan a nivel nacional 17 asesores legales, fiscales, etc. Deben utilizarse las herramientas de modernidad, incidir en todo esto. No comparte que haya que gastar por gastar en lo publico.

Se manifiesta como un firme defensor del modelo territorial. Las CCAA bien gestionadas son un elemento esencial del estado.

Reforma local, todo el mundo la pide, pero cuando se hacen propuestas,  todo el mundo se pone en contra. Hay 1.000 mancomunidades en Andalucía, por ejemplo. Es mas eficaz trasvasar sus funciones a las Diputaciones.

Gestión pública frente a la  gestión privada. Denuncia la incoherencia de PSOE y de IU, que defienden modelos distintos según las comunidades que gobiernan.

Jaime Ferri. Propone que se haga un estudio, que se pongan unos objetivos y unas metas, y que la Administración decida cómo llevar a cabo estos objetivos. Por lo que conoce, no se ha propuesto estudiar nada en relación con la reforma.

Duplicidades. Propone orientarlo políticamente y estudiarlo. No es la primera vez. En los años 50-60, se realizó un reforma profunda llevada por profesores de derecho administrativo, que facilito la transición democrática. En la reforma de los años 80 también se realizó un estudio. Ahora no ha habido estudio ni propuesta de reforma.

Reforma administrativa. El gobierno dice lo que hará con la AGE, pero no  podrá trasladar sin más esa reforma a las CCAA. Ni a las administraciones locales, ya que las CCAA tienen competencias legislativas. El gobierno no podrá suprimir los organismos de la Administración Autonómica o Local, por falta de competencia.

Se están haciendo muchos reproches con tópicos que solo tienen una parte de verdad. Deben hacerse estudios. Los funcionarios pueden hacer los libros blancos de la reforma, y también puede contarse con las consultoras privadas y con la universidad.

Después de la intervención del profesor Ferri, se abrió un turno del preguntas, pero no me referiré a él porque me tuve que ausentar sin poder escuchar todas las contestaciones de la mesa. Si algún asistente llega hasta aquí y se anima a comentarlo, pues, adelante.

Como comentario personal, a modo de conclusión, os diré que quedé asombrado por la nula disposición al diálogo de los representantes políticos. Quedó claro que no se escuchan. Además, se adoptó una posición a la defensiva ante las propuestas de los profesores que intervinieron en el acto. Tampoco me pasó desapercibido que nadie expuso un modelo de Administración Pública, sino que el discurso recayó sobre propuestas parciales, de mayor o menor interés, alguna descalificación, una pizca de autobombo y, creo que debo insistir, ningún deseo de escuchar otras voces.

Aún así, el acto me resultó interesante y creo que es un paso en la dirección adecuada. Hay que sacar a los políticos de sus urnas y pasearlos por otros foros. Que se expliquen.

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Actualización: enlace al resumen de la sesión que hizo el relator, donde podrás descargarlo.

El cocherito leré y la gran reforma de la Administración


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Antonio Ansón. Licencia CC

@Antonio_Anson

Los dueños de la mansión están reunidos en los nobles salones. La cosa está movidita. No hay día que el administrador no informe de nuevos asuntos que atender. Y con urgencia. Se reciben llamadas de advertencia. No hay duda. El viaje ha de hacerse. La idea se abre paso con dificultad en sus cerebros. Es un viaje importante, desde luego. Están convencidos, al fin.

Llaman al administrador y preguntan qué hay disponible en los garajes. Con la desgana propia del que lo ha contado ya muchas veces, éste les habla de los vehículos disponibles y sus diferentes finalidades. Pero el voluble público está concentrado en mirar por la ventana. Termina su exposición y todo queda en silencio.

Pasados algunos instantes de desconcierto, tras carraspear, el situado enfrente del administrador concluye que “alguno valdrá”. Los demás, asienten. “Quizá lo que tenemos es un poco antiguo para el viaje”. Es un viaje importante.  Permanecen en el salón, pero la inquietud por la proximidad y la urgencia del viaje no deja paz en la sobremesa palaciega. Aburridos, llaman al conductor D. Habitual y le preguntan si con lo que tenemos en el garaje se puede hacer el viaje. Sorprendido, no logra explicarse bien: “Hombre, otras veces en peores condiciones hemos viajado. Y los señores no querran gastar mucho dinero. Yo creo que con unos apaños…”

“Nada, nada, que el administrador se reuna con el chofer y vean qué se puede hacer con lo que hay.”

El administrador y el chofer buscan asesoramiento… Y van consultando.

Del motor, “ni hablar”.

La transmisión no es muy buena, “pero si no se ha roto hasta ahora…”

Frenos en mal estado “¡En mal estado!, pero si con buena voluntad y conduciendo con cuidado se consigue lo mismo”. Y…,”el mejor freno es la prudencia del conductor.”

Al final, proponen cambiar la pintura, como la última vez. La propuesta encuentra eco en los elevados salones.

Ya solo queda decidir quién viajará y a dónde. Pero, ¡ay!, captar ahora la atención del grupo de arriba es poco menos que imposible. Andan enzarzados por unas futesas contables.

Solución, manita de pintura, una vuelta a la finca y… al garaje.

Total, ese cacharro tampoco iba a llegar muy lejos…